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Sexología

Ciencia y sociología para la tercera edad

En estos momento en los que nos encontramos en plena pandemia mundial, son muchas las voces que empiezan a criticar nuestro modelo social, sobre todo en lo que respecta al grupo más vulnerable de toda esta situación, y que sin duda ha sido la Tercera Edad. Grupos de profesionales dedicados al cuidado de este segmento de población ya hablan de un cambio de protocolos y de objetivos, y sin duda alguna de la forma de implementar ese cambio, que no parece que sea parecida a lo que se ha hecho hasta ahora: según muchos profesionales, definitivamente el modelo actual no está funcionando.

Uno de los indicadores de que no todo va bien y que hay que intentar cambiar es que hay muy pocos trabajadores de la salud que quieran dedicarse a la geriatría. Por lo que se ve, nuestros mayores son algo así como un mal necesario, al que intentamos ignorar no sólo profesionalmente sino también socialmente, proporcionándoles cuidados paliativos para su condición de personas mayores, pero no dándoles alternativas ocupacionales como las que han tenido toda su vida. Para acabar con eso, hay que hacer un cambio de mentalidad en la sociedad, y éste debe estar apoyado en todas las bases científicas que podamos reunir. No sólo hay que impulsar el interés de la atención geriátrica, sino hacer que un montón más de disciplinas médicas, sociales y científicas se enfoquen hacia nuestros abuelos y abuelas. Y entre ellas, una de las más importantes es la sexología.

La investigación científica sobre el sexo en la Tercera Edad se ha ido desarrollando en estos últimos años, pues ya se ha constatado que el deseo sexual nada tiene que ver con el aumento de la edad, o al menos no es un factor determinante. Sí que lo es la forma de vivir la sexualidad, que además se ve determinada por el género de la persona, y que también tiene que ver con las circunstancias personales de cada individuo. Como ves, no es un tema baladí, así que serían muchas las disciplinas que estarían implicadas para que nuestra forma de afrontar el sexo a la edad de la jubilación fueran un éxito, y diéramos un cambio radical con respecto a ella.

No creas que no hay voces discordantes en relación a este tema, que piensan que preocuparse de viejos y viejas xxx que quieran tener sexo es una pérdida de tiempo y de recursos. De hecho, es la mentalidad de hoy en día, justo como en la actualidad tratamos el tema de la sexualidad de ancianos y ancianas; la única excepción sería si cabe el porno online, que no deja de ensalzar el sexo con maduras y no deja de ganar adeptos. Sin embargo, nos olvidamos de dos cosas muy importantes: la repercusión que tiene el vivir la sexualidad en el ser humano, ya que es uno de nuestros instintos vitales; y la de que todos, antes y después, nos veremos en la situación de las personas que hoy en día andan viviendo en residencias de mayores. Y ni siquiera tenemos que llegar a ese extremo, ya que ser una persona madura, si hablamos en términos de la edad, empieza antes, más o menos entre los 40 y 50 años. Bien es cierto que las maduras de ahora nada tienen que ver con las de hace unos años, porque sobre todo en las mujeres el cambio ha sido radical, mucho más visible que en los hombres; y un cambio que, incluso, ha llegado hasta la sociedad, donde ya no podemos ver a estas mujeres como amas de casa sólo pendiente de las tareas domésticas y dedicadas al cuidado de los nietos como si de una segunda maternidad se tratara.

Si realmente la ciencia puede hacerse interesante para el gran conjunto de los ciudadanos de a pie, es claramente gracias a aplicaciones como esta, donde veamos un avance y un cambio que nos afecte como grupo social. Y esperemos que esto sea algo positivo a sacar de toda esta lamentable situación de pandemia mundial.

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Personajes

Científicos desconocidos que fueron verdaderos genios

La ciencia nos ayuda a dar sentido a los fenómenos cotidianos que nos rodean. Nos permite comprender lo que está sucediendo, por qué está sucediendo y cómo nos afectará. Nos ayuda a diseñar soluciones a los problemas. Finalmente, también puede recordarnos las fuerzas que actúan en la Tierra y en el universo de manera mucho más grande que nosotros.

La ciencia también le ha dado al mundo algunos de los humanos más importantes que jamás haya vivido. De Aristóteles a Leonardo da Vinci, de Isaac Newton a Nikola Tesla, de Charles Darwin a Albert Einstein, las personas legendarias del mundo de la ciencia literalmente han cambiado el mundo. Sin embargo, muchos científicos han hecho grandes contribuciones a nuestra sociedad; desafortunadamente, por una razón u otra, la mayoría de nosotros ignoramos a estos héroes no reconocidos:

  • Joseph Lister: Joseph Lister fue un cirujano británico y pionero de la cirugía antiséptica. Él era un entusiasta defensor de la idea de la cirugía estéril. Lister estableció de manera eficiente el uso de ácido carbólico para esterilizar instrumentos quirúrgicos y limpiar heridas. Las prácticas de higiene de Lister en la cirugía postoperatoria proporcionaron un entorno mucho más seguro para los pacientes, estableciéndolo como el padre de la cirugía moderna.
  • Emmy Noether: Emmy Noether fue una matemática alemana que realizó importantes contribuciones al álgebra abstracta y la física teórica. Como una de las matemáticas más prominentes de su tiempo, desarrolló las teorías de los anillos, los campos y las álgebras.
  • Lise Meitner: Lise Meitner fue una física austriaca-sueca que trabajó en radioactividad y física nuclear. Su investigación sobre la fisión nuclear ayudó a ser pionera en reactores nucleares en la generación de electricidad. Fue nominada 19 veces para el Premio Nobel de Química y 29 veces para el Premio Nobel de Física pero, desafortunadamente, nunca recibió el honor.
  • Konstantin Tsiolkovsky: Konstantin Tsiolkovsky fue un científico de cohetes soviético y pionero de la teoría astronáutica. Es considerado uno de los padres fundadores de la cohetería moderna y la astronáutica. Sus contribuciones jugaron un papel muy importante en el éxito del programa espacial soviético. 
  • Georgios Papanikolau: Georgios Papanikolaou fue un pionero griego en citopatología y detección temprana del cáncer. Inventó la prueba de Papanicolaou, que ha salvado la vida de millones de mujeres. En la década de 1960, fue invitado a la Universidad de Miami para dirigir y desarrollar el Instituto de Investigación del Cáncer Papanicolaou. Curiosamente, no ganó un Premio Nobel por sus contribuciones únicas al mundo de la medicina.
  • Ada Lovelace: La hija del famoso poeta británico Lord Byron mostró su don para las matemáticas a una edad temprana. Ella es principalmente conocida (o debería ser conocida) por ser la primera programadora de computadoras, después de haber escrito notas extensas sobre el motor analítico de Charles Babbage.
  • Nettie Stevens: Nettie Stevens fue una precoz genetista estadounidense que descubrió los llamados cromosomas «sexuales». En 1905, se convirtió en la primera científica en observar que los gusanos machos producían dos tipos de esperma: uno con un cromosoma grande y otro con un cromosoma pequeño.
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Las teorías científicas más extrañas

El punto es este: muchas de estas extrañas teorías científicas intentan explicar nuestro mundo, sus orígenes o cómo funcionan ciertas cosas, pero están completamente fuera de lugar. Pueden sonar bien, pero eso no significa que sean ciertas. Por supuesto, la pseudociencia y la ciencia extraña siguen siendo una buena lectura: te proporcionará una buena anécdota cuando estés con tus amigos y familiares:

  • El universo funciona como un reloj mecánico.
    De acuerdo con la teoría del universo mecánico, el universo es como un reloj mecánico controlado por un ser supremo que utiliza las leyes de la física como engranajes para hacer que todo en el mundo sea determinable. A diferencia de otras teorías científicas que involucran a Dios, esta teoría limita su papel a solo poner el universo en movimiento. Sin embargo, esta teoría fue rechazada por la teoría cuántica.
  • Generación espontánea.
    Según Aristóteles, una criatura podría surgir de un objeto inanimado (o anteriormente animado), ya que un gusano «crece» de la carne podrida. Tan loco como parece, la gente creía esto hasta el siglo XX, incluso con experimentos científicos que se estaban llevando a cabo.
  • Las semillas de la vida fueron traídas a la Tierra a través de meteoritos.
    También llamada Teoría de la Panspermia, esta antigua creencia sugiere que la vida realmente existe en todo el universo y que acaba en la Tierra a través de algún tipo de roca espacial.
  • El oro puede estar hecho de otras sustancias.
    La alquimia, o la búsqueda de crear oro a partir de otras sustancias, es una teoría que surgió de la Edad Media. El único problema era que los alquimistas necesitaban encontrar la piedra filosofal que era la clave mágica no solo para iniciar esta transformación sino también para la vida eterna. 
  • El fuego está hecho de un elemento llamado flogisto.
    En 1667, un físico llamado Johann Joachim Becher propuso agregar otro elemento a la lista ya existente de elementos químicos en la Tierra: Phogiston. Según Becher, todos los elementos combustibles contienen estas cosas y las liberan cuando se queman. Hoy, el Phogiston solo existe en los libros de historia.
  • Los corderos crecen como la maleza.
    Los antiguos griegos fueron los primeros en tener la loca idea de que un cordero podría crecer directamente del suelo, con un tallo unido a su ombligo. Plinio el Viejo lo mencionó más tarde, y los europeos retomaron la idea en el siglo XIV.
  • Frenología: lee la cabeza de tus amigos como una bola de cristal.
    Al tomar medidas del cráneo, el fundador de la Frenología, Franz Josef Gall, argumentó que se podían determinar los rasgos de personalidad, la propensión y la inteligencia de una persona. Apostamos a que hizo mucho dinero con esta pseudociencia. 
  • Las enfermedades son causadas por los desequilibrios de los «cuatro humores».
    Durante cientos de años, los médicos atribuyeron las enfermedades no a los gérmenes sino al desequilibrio de lo que llamaron «los cuatro humores». Estos humores, o temperamentos, fueron propuestos por primera vez por Hipócrates y se referían a las diferentes cantidades de cuatro supuestos fluidos corporales en cualquier persona.